UNAS A LAS OTRAS

22 mujeres no podrán leer este escrito*. Sus parejas le negaron la posibilidad de seguir viviendo. De solo escribirlo se me hace un nudo en la garganta. Pienso en tantas metas y sueños tronchados y en el dolor de sus familias.Hoy, 25 de noviembre, nuevamente se conmemora el Día de No Más Violencia contra la Mujer. Reconozco los esfuerzos que hacen organizaciones para trabajar con el tema. Pero ¿Sabes qué?, vamos a tener que cuidarnos… unas a las otras.

Particularmente, no creo en la guerra, pues es la peor expresión de violencia, pero creo que no puedo hacer mejor analogía. Así como se defienden los ejércitos cuando dan una batalla, así nos tenemos que cuidar nosotras.

Quizás te sientes segura porque vives una relación de amor y respeto. Pero estoy segura de que todas tenemos una madre, una hermana, una amiga, una vecina o una compañera de trabajo que hoy vive el terror de ser víctima de maltrato, acoso y violencia. Esa que no lo dice y hasta la esconde por temor o por vergüenza. Esa que teme ser juzgada, porque, aunque es víctima de su pareja, piensa que en el fondo él es bueno y le da una, y otra, y otra oportunidad. Hasta que él decide no darle la oportunidad de vivir a ella.

No soy experta en el tema, pero estoy convencida de que nosotras podemos hacer nuestra parte.

Navegando en la internet, encontré algunas señales que podemos observar en mujeres que pueden estar siendo víctimas de maltrato.

Algunas de ellas son:
1. Accede a todo lo que le pide su pareja
2. Muestra una actitud sumisa cuando está con su pareja.
3. Presenta síntomas de depresión o ansiedad.
4. Se aleja sin aparente motivo de la familia y los amigos.
5. No interacciona con hombres frente a su pareja.
6. Muestra moretones o marcas en su cuerpo.

Si vemos algunas de estas señales u otras sospechosas es nuestro deber indagar y canalizar la ayuda.

Si tienes la confianza, ¿Por qué no abordarla directamente en privado? Quizás está deseosa de compartir su problema con alguien. Si no es de tu confianza, puedes traer el tema en una conversación de grupo y comentar la importancia de buscar ayuda.

Lo importante es que estemos vigilantes y prestas a ayudar. Sería muy triste que luego de la desgracia nos recriminemos por no haber hecho nada.

Es momento de estar unidas. Vamos a cuidarnos…unas a las otras.

-Idia-

*22 mujeres en Puerto Rico han muerto en lo que va del 2018.

Cómo llevar la fiesta en paz con tu Ex

“Tú puedes escribir un libro”, ese es uno de los comentarios más frecuentes que me hacen ante la relación cordial que llevo con mi exesposo y padre de mis hijos. Y es que esa no es la norma.pelea de pareja

Gritos, faltas de respeto, insultos, textos, comentarios irónicos y deseos de ver su cabeza donde van los pies; esa sí es la norma.

Sin duda, cada persona es un mundo y la forma en la que se relacionan con sus exparejas está estrechamente relacionada a los motivos de la separación. No es lo mismo un divorcio por común acuerdo, que uno por trato cruel. Una infidelidad definitivamente se procesa diferente, que una separación porque ambos han cambiado y ven la vida de forma distinta.

Otro factor que suele ser determinante es cómo manejaron el proceso. En ocasiones todo es “peaches and cream”. En otras, se desata una batalla por lo hijos, por la casa, por los carros, por los chavos y hasta por el perro.

Definitivamente mis consejos puede que no sean útiles para todas, pero al menos aspiro a que les ofrezcan una perspectiva diferente, que las haga reflexionar.

Supéralo
Una de las razones por las que muchas personas pelean constantemente con su ex, es porque todavía no han superado la ruptura. En estos días veía una película en Netflix y escuché la siguiente línea que me pareció magistral: “La antítesis del amor no es el odio, si no la indiferencia”. ¡Boom!

¿Qué te dice eso? Que, para superar la separación, esa persona tiene que llegar a serte indiferente. Odiarlo es un sentimiento tan fuerte como amarlo. Significa que hay un sentimiento que te vincula.

Una vez los superas, estás lista para “llevar la fiesta en paz”

Enfócate en lo bueno
Puede que esa persona no sea perfecta, pero tú tampoco lo eres. Entonces, porque no enfocarnos en lo positivo. Seguramente en algún momento fueron felices y más que pareja, fueron amigos. ¿Por qué entonces es tan difícil perdonar y olvidar?

Respeta al padre de tus hijos
Esto aplica a las divorciadas con hijos. Pregunto, si te encontrarás con el papá de tu mejor amiga, ¿No lo tratarías con respeto o deferencia, aunque te caiga mal? Pues entonces, no mires a esa persona como tu ex; míralo como el padre de tus hijos y trátalo con todo el respeto que tus hijos merecen.

Busca tu paz
Cada pelea y cada palabra hiriente, sabotea tu paz y tu posibilidad de ser plenamente feliz. Hazlo por ti. Busca mantener una relación armoniosa que no te quite el sueño, ni te deprima.

Obviamente hay muchas relaciones que quedan totalmente al margen de estos consejos. Una mujer que ha sido víctima de maltrato o que ha visto a su pareja maltratar a sus hijos, difícilmente pueda algún día llevar una relación cordial. El resto, a mi juicio y con el mayor respeto a las que difieras, sí pueden.

Ni otra mujer, ni cosas materiales valen más que la oportunidad de sanar. Hay una vida maravillosa esperando a que termines la pelea. Enfócate en ella y sé feliz. 

Idia

Mi aventura con la faja colombiana

Hace unos días fue el Prom de una de las hijas de mi esposo, así que me compré un vestido azul royal que, aunque entallaba bonito, revelaba algunos rollitos de más. Entonces, luego de haber abandonado la dieta y andar fugitiva según dice la directora de mi gimnasio, pretendí resolver el asunto con una faja.

Recordé que había visto una tienda especializada que vendía fajas colombianas y me ilusioné con la idea de lucir como una de esas misses que siempre lleva Colombia y que han coronado por error en el Miss Universe, pero al menos siempre llegan a la final.
Llegué a la tienda y de inmediato la propietaria me preguntó qué necesitaba. Le dije que tenía un traje de noche y que quería lucir mejor en él con una faja. Me dice: “La quieres liviana, moderada o fuerte”. Y yo , ignorante, le contesto: “definitivamente quiero la más fuerte”.

Después de tasarme con la mirada, la chica de marcado acento colombiano concluyó que yo era talla 38 y trajo una faja, que a mí parecía que podía usar mi hija de 15 años, quien pesa 100 libras.

Le digo: “Yo no quepo ahí. ¿No la tienes más grande? Ella, decidida, me dijo que pasara al probador porque esa era mi talla. “Enseguida voy y te ayudo”.

Aquel probador parecía un baño de avión. Empecé a subir aquel artefacto y le decía, “Definitivamente no es mi size”. Ahí fue cuando ella entró al probador sin pedir permiso y decidida a ponerme esa faja. Ahí comenzaron a bajar las gotas de sudor, entre la misión imposible y el poco espacio para moverse o respirar en ese pequeño probador.
Nada, les cuento que usamos la táctica de brinquitos, mientras ella empecinada luchaba por fijar cada clip y finalmente subir el zipper. Subió y la verdad es que me sentí como avispa bombón.

“Dios, esto es inhumano”, pensé. Pero le creí cuando dijo que me iba a acostumbrar. Antes de irme de la tienda me dijo, “Póntela antes de maquillarte porque te vas a sudar”. Pensé: “Que exagerada. En la comodidad de la casa y con aire acondicionado bajo cero esto va a ser más fácil. Además, tengo unos días para bajar unas libritas”. ¡Ja!

Llegó el día del Prom y obviamente no había bajado ni una onza. Me maquillé y estaba lista para ponerme la faja con la ayuda de mi chica de 15. Subirla a las caderas no fue difícil. El reto era cómo cerrar aquello para cubrir el abdomen CON TAN POCA TELA!!!!!
Me acosté, me arrodillé, me puse de pie… y mi pobre hija sudaba más que yo.
¡Eureka! Logramos cerrar el clip de abajo. Ahora venía el del medio; ese que cubre la parte más protuberante del abdomen. Brincamos, brincamos, brincamos mucho… y nada. Los ataques de risa que nos dieron tampoco ayudaron mucho.

Mi hija se sentó en la cama y yo de pie frente a ella. Para ganar fuerzas me amarraba con sus piernas y yo sin respirar, contrayendo y sudando. Me dio risa verla con aquella cara de furia y determinación; como la de la chica de la tienda. Para ellas, ganarle a mis chichitos era un asunto personal.

Luego de veinte minutos de intentos y malabares decidí no usarla. Pensé que, si había sufrido tanto en veinte minutos, qué clase de noche me esperaba sentada como si tuviese una varilla y sin poder respirar.

Así que me empoderé y me dije “vamos a gozarnos esta noche, como somos”.
Y así fue. A mi esposo le encantó el vestido y después de todo no me quedaba mal. Lo malo está en nuestra mente, que sabotea nuestra confianza y autoestima.

No quiere decir que no aspiro a bajar esas libritas de más, pero, mientras, me disfrutaré la mujer que soy hoy. Feliz y realizada.

Mujer, celébrate todos los días.
-Idia-

Sobreviviendo profesionalmente en la era de los Millennials

Antes de que pasen juicio, quiero aclarar de qué NO se trata esta reflexión de hoy. No voy a atacar a los Millennials. De hecho, me parece que son víctimas de bullying por parte de muchos. Solo quiero establecer los retos que mujeres de edad como la mía enfrentamos en el campo profesional.

Para beneficio de las que no estén tan relacionadas con el tema, les explico. Expertos de la conducta humana dividen a las personas en generaciones o grupos, de acuerdo con el año en que nacieron. Aunque los expertos y autores no se ponen de acuerdo en las fechas exactas de cuándo comienza y cuándo termina una generación, sí son fechas aproximadas. Por ejemplo, una de las teorías es que los que nacieron entre 1946-1966 son Baby Boomers, los que nacieron entre 1961-1981 son la Generación X (aquí estoy yo), los que nacieron entre 1982-1991 son los Millennials (o generación Y), y de ahí en adelante se habla de las generaciones Z y la T.

Pero el año de nacimiento no es lo que realmente define a las personas, si no las vivencias de cada generación que contribuyen a formar su carácter. Por ejemplo, los Baby Boomers nacieron en la post guerra. Una época en la que se dispara la natalidad y las mujeres apenas empiezan a incorporarse al mercado laboral. En el caso de mi Generación X se dice que, aunque buscamos hacer un equilibro entre el trabajo y el hogar, realmente somos adictos a él (Me confieso Workaholic). Somos más propensos a estar empleados y quedarnos por años o de por vida en un solo empleo. Vimos nacer el internet, así que podemos convivir entre la vida social y la tecnología, aunque esta última nos presenta ciertos retos.

Por su parte, para los Millennials la vida virtual es parte de su vida real, son multitasking y no dejan la vida en el trabajo, como lo hacen sus padres. Son emprendedores, creativos, idealistas y se dice que no duran más de dos años en un mismo trabajo, pues siempre buscan más, sentirse apreciados y que hacen la diferencia.

Bueno, pues luego de esta breve explicación sobre un tema que, en lo particular me apasiona, aquí va mi reflexión.

Recientemente una seguidora del blog, cuyo nombre me pidió no revelar, me escribió por inbox lo siguiente:
“Me gustaría que hablaras en algún momento de los retos de ser una mujer de nuestros añitos viviendo en un mundo laboral de Millennials… Aunque soy computer friendly, amo lo que hago y tengo mucha experiencia estoy viendo un tipo de “desplazamiento” a mi alrededor a personas de mi edad”.
Mi respuesta fue: “Wow, tremendo tema. Cuenta con eso”.

Pasaron los días y no había sacado el tiempo para escribir esta nota, pero casualmente desayuné ayer con una amiga de 53, con una preparación y trayectoria impresionante. Sin embargo, lleva tiempo enviando su resumé a varias empresas, sin resultado. Ella lo atribuye a su edad.

Eso me dejó helada y me dije “tengo que escribir”. Y aquí estoy, frente al teclado, intentando darles mi mejor consejo a ellas y a muchas otra que quizás esté pasando por lo mismo.

Para mí ese choque no ha sido tan fuerte, pues tengo negocio propio desde hace 23 años. De modo, que me puedo dar el lujo de contratar a personas con las que sienta compatibilidad o afinidad laboral y a establecer las normas en mi empresa. Peeeero… sí tengo clientes, cuyo personal pertenece en su mayoría a los Millennials y, aunque existe respeto mutuo, en ocasiones puedo observar las diferencias de criterio.

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Aquí van mis sugerencias para todas las mujeres Baby Boomers y de la Generación X, en términos de retos laborales:

1. NUNCA olvides lo mucho que vales y aportas. Somos generaciones con características diferentes, pero NO hacen a una mejor que a otra. De modo que nunca te proyectes insegura, intimidada o débil.

2. Siempre que tengas la oportunidad, y eso incluye desde tu resumé hasta una reunión, realza las cualidades que te hacen ser una pieza valiosa para la empresa. La experiencia es una de ellas. Cuando hay experiencia, se suelen resolver los problemas con mayor facilidad.

3. Modernízate y muévete a la vanguardia con la tecnología. No se trata de saber usar la computadora o tener una página de Facebook. Prepárate, estudia y explora las múltiples opciones que te da la tecnología. Si no tienes el tiempo o el dinero para matricularte en cursos, te recomiendo UDEMY. Esta es una página en internet en la que puedes tomar cursos en línea de todos los temas que puedas imaginar. Algunos son gratis y otros tienen unas tarifas ridículamente bajas.

4. Conoce qué mueve a los Millennials. Hay muchas fuentes en internet. Ve a Google, búscalas y lee. Si los entiendes mejor podrás identificar formas ideales de comunicarte efectivamente con ellos.

5. Si crees que es imposible para ti adaptarte, en la búsqueda de empleo identifica empresas más conservadoras, cuyo ambiente de trabajo se adapte a tu estilo.

6. Intenta que se materialice una entrevista. Es una realidad que hay personas que prejuician por la edad. Sin embargo, creo que los 50 años de hoy, no son los de antes. Ahora somos personas dinámicas y productivas. Eso es difícil que un papel lo refleje, pero una entrevista en persona puede hacer la diferencia.

7. Busca la forma de coexistir. ¿Por qué no hablar abiertamente de las diferencias y buscar cómo hacer que eso funcione a favor de la empresa? Demuéstrales que las fortalezas de cada generación son la combinación perfecta para el éxito.

8. No critiques, ni por lo alto ni por lo bajo, a las personas por ser de otra generación. ¿Acaso no odiarías que lo hicieran contigo? Por el contrario, comparte con ellos tu opinión sobre sus aciertos y demuestra tu apertura para aprender de lo que ellos hacen bien, aunque sean algunas décadas más jóvenes que tú. Verás como poco a poco ellos también se abren a la posibilidad de aprender de tu experiencia.

9. En fin…que la frustración no te paralice. Otras personas de la generación previa a la nuestra pasaron por lo mismo. Los que aceptaron el reto, se modernizaron y adaptaron, lograron sobrevivir. Aprendamos de eso.

Tu momento no ha terminado. Tu momento está en la oportunidad de cada día aprender, explorar, crecer y desarrollarte. ¡Vamos…a comernos el mundo!

EL DILEMA DE LA EDAD

Las cinco décadas se convierten para muchas en una historia de terror. Los estereotipos de lo que es una mujer madura nos persiguen y con nuestra actitud, en lugar de combatirlo, en ocasiones los perpetuamos. Repasemos algunos de ellos y lo que pienso.20180317_163400

Como que le han caído sus añitos
¿Acaso no nos caen los añitos a todos? Eso sencillamente es ley de vida. Cuando a un hombre se le cae el pelo y le salen canas, sencillamente para muchos se ve interesante y hasta sexy. Pero en el caso de nosotras, parecería que es un pecado engordar, que tu cabello muestre la raíz plateada o que aparezcan algunas arrugas alrededor de los ojos. A mí no me han caído los añitos; sencillamente, me los he gozado.

Los 50 son los nuevos 40
El titular clichoso de muchos artículos de revista. Pues no; no es posible. No hay forma de dar reversa a tu reloj biológico. Y que bueno. ¿Acaso se te olvida lo que has vivido, aprendido y experimentado en esos 10 años? Pero entiendo a lo que se refiere. Recuerdo que cuando era niña y mi madre tenía 50 años, para mí era absolutamente una “señora mayor”. Hoy, a la misma edad, admito que a veces me creo “una nena”. La diferencia, a mi juicio, es la forma en la que vemos la vida. Antes se inculcaba que la mujer tenía que realizar sus metas antes de casarse y tener hijos, porque luego debía consagrarse al hogar. Esa misión, casi religiosa, las llevaba a dejar a un lado hasta su arreglo personal. Hoy, la historia es otra. Entendemos que podemos realizar diversos roles, como el de esposa, madre o abuela, sin dejar de encarnar el principal: ser tú.

Ya ella está en edad de recogerse
Este nunca lo he entendido del todo. ¿Se supone que antes de los 50 andamos sueltas? O es que ¿por tener 50 o más tengo que dejar de hacer las cosas que me gustan? Pues ni lo uno ni lo otro. Somos mujeres y nos disfrutamos la vida en todas sus etapas. Sin miedos, ni limitaciones.

¿Por qué me disfruto los 50? (De hecho… 52)
1. Porque como dice el refrán popular, “lo bailao´ no me lo quita nadie. Los sucesos de mi vida, tanto los buenos como los malos, me han hecho más fuerte.
2. Porque ya nadie me presiona, como cuando era joven, para que me case o tenga hijos.
3. Porque criar a mis hijos ha sido hermoso, pero valoro ahora tener más tiempo para mí.
4. Porque si no tengo todas las respuestas, tengo un grandioso repertorio de ellas.
5. Porque puedo valorarme cuando repaso mi vida, mi historia y veo lo mucho que he logrado.
6. Porque tengo la energía suficiente para seguir fijándome metas, perseguirlas y comerme el mundo.
7. Porque las experiencias y la madurez me hacen sentirme más mujer que nunca y entender que eso no estriba en la elasticidad de la piel.
8. Y, lo más importante…porque estoy viva. Envejecer es un regalo, que no todos tienen la oportunidad de disfrutar.

Soy afortunada. Soy una mujer mayor de 50 y sumando…

-Idia-

 

Cuando los padres se convierten en hijos

SeniorsSiempre he dicho que en la vida no nos preparan para muchas etapas, como por ejemplo el matrimonio o la maternidad.  Pero hoy me doy cuenta de que tampoco nos preparan para ser hijas.  Específicamente me refiero a ser hijas de padres de edad avanzada.

Has dedicado dos o tres décadas de tu vida criando a tus hijos y justo cuando piensas que porque ya han crecido, ahora es tu momento para descansar y dedicarte tiempo, te das cuenta de que la vida te trae “nuevos hijos”: tus padres.  Esos que cuidaron de ti, ahora necesitan de tus cuidados.

Entonces la agenda se complica. Las citas médicas comienzan a ser más frecuentes.  Llegas a las 7 de la mañana pensando que harán el primer turno y te encuentras con listas pegadas en la puerta o gente acampando desde antes de que salga el sol.  La espera es angustiosa y tener que soportar ver novelas o Pégate al mediodía, es mucho peor.

Anualmente, al menos se da una hospitalización. Romper noche en la silla de visitas es una tortura china, que solo compara con las constantes interrupciones de las enfermeras para sacar sangre o tomar la presión.

Por otra parte, están las mil y una diligencias. Llamar a la compañía de cable o ir a pelear la factura de luz.  Todas ellas acompañadas de una dosis de mal humor.  “Como no me solucionen el problema, te digo desde ahora que les cancelo el contrato”.  Inhalas…exhalas…como si tuviese yo la culpa o fuese la dueña de la compañía de cable TV.

La parte emocional no se queda atrás. Te da pena que estén solos, así que sacrificas ese único día libre que tienes para llevarlos al cine o a pasear. 

Y así pasan los días y semanas, pero a diferencia de cuando crías a tus hijos que, según pasa el tiempo se reducen tus responsabilidades, con los “nuevos hijos”, que son tus padres, las responsabilidades aumentan.

No quisiera que me juzguen mal.  Desahogarme no implica que me moleste hacerlo. Solo que reconozco que a veces es fuerte y no lo veía venir.

Pero cuando pienso en todo lo que hicieron ellos por mí; sus sacrificios, sus noches de desvelo y su ayuda incondicional, me doy cuenta de que una vida no será suficiente para reciprocarles y que el día que ya no estén, echaré de menos hasta sus peleas.

La vida sigue avanzando y algún día me convertiré en la “nueva hija”… de mis hijos.

Cómo establecer metas alcanzables en el 2018

Repetitivo y frustrante. Así puede tornarse el proceso de establecerse metas al inicio de un nuevo año. En muchos casos, bastaría con hacer copy/paste de un uno año al siguiente. Esto pasa, no necesariamente porque no se trabaje para cumplirlas, sino porque la meta es muy general, ambiciosa o ambigua.

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Hay quienes piensan que esto de establecerse metas es una tontería; yo, creo que nos dan dirección. Lo importante es que establezcamos metas reales y que de verdad podamos alcanzar.
Comparto algunos consejos para hacer tu lista de resoluciones:
1. Enfócate en pocas resoluciones
Una lista muy extensa, por lo general, suele ser difícil de lograr. Diluyes tus energías en tantas tareas que, al final, no concluyes ninguna. Olvídate de los números redondos como 5 ó 10. Si son dos metas o cuatro, pues que esas sean.

2. Establece metas concretas.
Bajar de peso, siempre es una buena meta en la mayoría de los casos, pero es más fácil de manejar, si establecemos objetivos concretos. Por ejemplo: Bajar una libra mensual durante el 2018. Parecería ser lo mismo que decir bajar de peso en el 2018, pero absolutamente, no es igual. De la forma que te sugiero se convierte en una meta cuyo resultado es progresivo, satisfactorio y concreto.

3. Enfócate en lo que puedes lograr por ti misma.
Fijar como resolución que te asciendan en el trabajo está fuera de tu control. Sin embargo, establecer como meta “Proponer al menos una idea de alto impacto para la empresa” es algo que está totalmente en tus manos.

4. Busca que sean reales
Pensar en Viajar a Japón en el 2018, cuando no tienes un centavo para hacerlo, ni tus ingresos te posibilitan realizarlo en poco tiempo, es una pérdida de tiempo. Hay metas para las que no estamos listas, pero podemos encaminarlas. Puedes, por ejemplo, establecerte como meta abrir una cuenta de banco para viaje y ahorrar en ella al menos un 5% de tu salario. Verás como llegas a Japón, quizás no en el 2018, pero tal vez el siguiente año.

5. Detalla cuál es el plan
Ninguna lista se hace real, si no existe un plan para lograrlo. De modo que es importante que planifiques cómo lograrás cada una de las metas y establecer fechas límite para cada paso. Si el 2018 es el año para establecer tu negocio, pues son muchos los pasos que debes dar para hacerlo.

El poder de lograr lo que anhelas está absolutamente en tus manos. Así, que ahora mismo, comienza tu lista y sueña. Sí sueña, pero trabaja duro para hacer realidad tus metas.

-Idia-