Los amores que María se llevó

Todavía los puertorriqueños recordamos la furia con la que nos azotó el Huracán María, hace poco más de dos meses.  Sus vientos se llevaron todo lo que encontraron a su paso; árboles, casas, postes, puentes….

Pero, sigilosamente, María se llevó algo más. Muchos amores

Nadie lo pronosticó. Nadie se preparó.

Aclaro que esta afortunadamente no es mi historia, pero sí la de muchas mujeres, amigas o conocidas a quienes María les llevó un amor.

Parejas de más de cinco años juntas, algunas casadas o conviviendo, y hasta una de ellas a punto de pisar el altar.

¿Casualidad?  No creo.  Tengo una teoría que he compartido con mis amigas y es que muchos hombres no saben manejar sus emociones.  Ahhh… ya sé que deben estar brincando los curiosos amigos que sé que monitorean este blog.  Pero estoy convencida de que es cierto.

Sin luz, sin agua, sin gasolina…demasiada tensión.  Entonces la soga parte por lo fino.  Es como una forma de desatar la furia y mandarlo todo al… ya saben.

Hace unas semanas escribí un “post” en Facebook sobre el tema, y la gran profesional y amiga, Lily García, comentó: “Las crisis como esta o unen más a una pareja o terminan de sacar lo que no funciona en el fondo.  Es un ejercicio de team work y no todo el mundo lo pasa”.

No digo que la culpa sea exclusiva de los hombres, como dice Lily esto se trata del equipo, pero sí tengo que reconocer que, llegada la “tormenta”, las mujeres están más dispuestas a dialogar y a buscar soluciones que muchos hombres.

Sin ser experta en relaciones de pareja, me atrevo a sugerir que esta sea otra de las lecciones que aprendamos de María.  Gracias a Dios, no siempre habrá huracanes. Pero habrá pérdidas de trabajo, problemas de salud, dificultades económicas y hasta cambios de vida que, azoten sin misericordia nuestras relaciones.

A los que se fueron les digo, ojalá no se arrepientan.  A las amigas que hoy sufren la separación les digo que, no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista.

Viajando de Ponce a San Juan hace unos días, admiraba cómo la naturaleza se ha repuesto y se ve más hermosa que nunca.  Pensaba que María tuvo en ella el efecto de “peeling”, pues se llevó lo casi muerto, para resurgir más fuerte que nunca.

Eso mismo les deseo, amigas.