Nos fuimos de brunch

Ir de brunch se ha puesto de moda y cada día son más los que aprovechan los sábados y domingos para compartirlo con amigos o familiares.

Sin embargo, el concepto no es nuevo.  Cualquiera que se haya levantado tarde después de una noche intensa, lo habrá consumido hasta en su casa.  Y es que, el concepto brunch surge de la combinación de las palabras breakfast y lunch, lo que implica que es una comida que disfrutas entre la hora del desayuno y la del almuerzo.

El hecho de que esté de moda, se debe al simple hecho de que los restaurantes en Puerto Rico están mercadeando esta oferta para atraer público y hay que reconocer que es una excelente idea.

He visitado algunos lugares que ofrecen brunch, como Blonda, Mango´s, Caficultura, Bottles y Abracadabra.  Pero tenemos un “new kid on the block” y se llama Híjole.

Para los que no lo conocen, Híjole es un restaurante mexicano que abrió sus puertas hace unos meses (en el local que antes ubicaba Pan Comido) en la Marginal Acuarela de la Avenida Martínez Nadal en Guaynabo.

Ya sé que están pensando: ¿mexicano?   Sí, pero tranquilas, que no incluye tamales ni burritos.  Los sábados y domingos de 9:00 a.m. a 3:00 p.m., Híjole transforma su oferta para ofrecer los platos que usualmente consumimos en el brunch.  El sabor es exquisito y las porciones bieeeen generosas.

Ayer fui con un grupo de amigas y la pasamos espectacular.  Una de las especialidades son las mimosas de diferentes sabores como parcha, china, acerola y margarita.  El costo por copa es de $7, pero por una tarifa de $22 puedes tomarte todas las copas que quieras.  Ojalá hicieren la misma oferta con el café.

Así que, si eres amante del brunch, ya sabes que tienes otra opción que explorar.  Bon appetit.

Exquisitos sabores en El Mercado

Con grandes expectativas acudí el pasado jueves a la inauguración de El Mercado en Paseo Caribe y tengo que admitir que quedé maravillada.

El Mercado cuenta con 15 estaciones culinarias de galardonados chef y proveedores locales, en un ambiente que, si bien es cierto que tiene un estilo industrial y moderno, provee espacios acogedores para sus clientes.

Tan pronto llegué a Paseo Caribe, sentí la magia del concepto que allí han desarrollado y de la espectacular vista al mar.

Nos recibió un grupo de talentosos mimos y payasos de El Circo Nacional y nos guiaron hasta la entrada, donde nos ofrecieron una copa de vino espumoso.

Tan pronto entras al lugar, llama la atención la enorme barra central, donde puedes disfrutar los tragos de tu preferencia.  En esta ocasión, decidí explorar la marca de whiskey escocés auspiciadora del evento Macallan y hasta complací al atento barman de la marca que me pidió que no dejara de probarlo en las rocas.

La experiencia gastronómica fue divida, pues pude saborear desde mariscos, hasta pizza. Y cómo olvidar la exquisita salsa de la pasta farfalle de Nonna.

Esa variedad, precisamente es lo que convierte a El Mercado en un lugar ideal para visitar en familia, pues se complacen los gustos de todos.  Pero igualmente, lo puedes disfrutar durante una velada en pareja, como por ejemplo en la terraza al aire libre, frente al mar.

El Mercado también ofrece a la comunidad una parada de compras para artículos especializados, incluyendo panes artesanales, carnes crudas, pescado fresco, quesos y postres.  Además, se presentarán exhibiciones de arte y músicos locales en vivo.

Algunas personas me preguntan que cómo compara El Mercado de Paseo Caribe con Il Nuovo Mercato de Mall of San Juan.  Definitivamente, el primero es superior.  Es más amplio, tiene áreas diversas para comer, más estaciones, mayor variedad y mejor ambiente.

Pero no te conformes con que te lo cuente; tienes que vivirlo.

Culpable hasta en la ducha

20161022_131201Es sábado.  Entro a la ducha con mucha prisa.  De momento me doy cuenta de que estoy sola.  Por primera vez en muchos meses no me traje trabajo de la oficina, la casa está limpia, no hay nada puesto en la estufa que se pueda quemar, no espero visitas.

Wow!!!! Al fin tengo tiempo para mí.

¿Y por qué me siento tan culpable?  ¿Por qué me esfuerzo en pensar en algo urgente que deba hacer, que sea más importante que disfrutarme el baño?

¿Sabes qué? Me di cuenta de que las mujeres estamos adaptadas a ocuparnos de todo, excepto de nosotras mismas.  El proyecto de los nenes, las tareas del hogar, los conflictos en la oficina, las expectativas de los patronos o los clientes, las necesidades de los padres…todo.  Mientras tanto, las raíces de tu pelo que piden a gritos un tinte, la mamografía que no te haces desde hace tres años, el certificado de masaje que nunca tuviste tiempo para usar, el brunch entre amigas al que no pudiste llegar, el libro en la mesita de noche que no has terminado y la serie de Netflix que nunca has podido empezar.

Todo esto lo reflexioné debajo de la ducha, cuando comencé a conectarme con mis cinco sentidos. El sonido del agua, el olor de jabón, la espuma del shampoo… Acepto que me sentí como en un anuncio de televisión.  Sí, como aquél en que la chica al final decía: Yes, Yes, Yes…

Y SÍ.  Quiero repetirlo.  Quiero sacar tiempo para mí, para disfrutar los pequeños placeres que le dan sentido a la vida. Quiero disfrutarme el baño todos los día.

¿Y tú? Anímate. ¿Para cuándo lo vas a dejar?

Una vida después de “una vida”.

Lo conoces desde la escuela superior.  Se hicieron novios muy jóvenes e igualmente muy jóvenes se casaron.  Por eso, ya llevan 25 0 30 años juntos.  ¡Toda una vida!  A pesar de que la relación no es perfecta, ya en esta etapa apostabas a que estarían juntos para siempre.

Y caput…. pasó lo inesperado. Alguno de los dos se sincera y dice que ya no es lo mismo que antes y la separación parece inminente.

Esa historia que parecería de novela, se repite y se repite con más frecuencia de la imaginaríamos. En el 2013 el índice de divorcios en Puerto Rico subió a 78.2% con cerca de 13,000 casos.

Lo peor es que nadie está preparado para vivir ese proceso.  No hay reglas, manuales de procedimiento, ni protocolos.  Pero la experiencia de otros puede ser de gran ayuda.

Hace cinco años formé parte de las estadísticas, después de 20 años de matrimonio. Muchas páginas de internet me sirvieron de guía y, si es tu caso, espero que esta breve reflexión hoy te ayude a ti.

Mi primer consejo es que nunca cierren la puerta al diálogo.  Por más resentimientos o coraje, nada debe impedir que puedan comunicarse como personas adultas.

La decisión de divorciarse no debe tomarse a la ligera, por lo que te recomiendo que se tomen el tiempo que sea necesario para estar seguros; ya sean semanas o meses. Para algunos hasta un par de años.

Consideren la separación como un paso intermedio. El tiempo de alejamiento puede servir para reiterar la decisión del divorcio o para darse cuenta de que se extrañan y que quieren estar juntos nuevamente.

Deja el orgullo a un lado.  Si sientes que quieres que permanezcan juntos, exprésalo.  El mundo no se acaba si la otra persona te dice que no.  Peor sería terminar separándose porque nadie dio el paso para buscar la reconciliación.

Busca ayuda profesional.  Un consejero matrimonial, un sicólogo o un siquiatra, pueden ayudarles a organizar sus ideas.

Si la determinación final es divorciarse, debes entender que el mundo no se acaba. Sencillamente sales del mundo que conocías, para explorar uno nuevo, que puede ser tan bueno como te lo propongas.

No permitas que lo material destruya la amistad que hubo entre ustedes.  Antes que esposos, fueron amigos y eso no debería perderse.  Actúen de buena voluntad pensando en el bienestar de cada uno.

Piensen primero en sus hijos y no permitan que estos resulten dañados por su antagonismo.  Piensa en el respeto con el que tratarías al papá de tu mejor amiga. ¿Cómo no lo vas a hacer entonces por el padre de tus hijos?

Mantén una actitud positiva y no derrotista. Tu actitud será determinante para salir adelante.

Determina volver a ser feliz, sola o acompañada. Lo que debe llegar, en su momento será.  Mientras disfruta de ti misma al máximo, pues nadie te quiere más que tú misma.

Recuerda que la vida no son las circunstancias, si no la capacidad que tienes de enfrentarlas o adaptarte a ellas.

Seguimos… causando reVuelo.